Cáncer de mama: informarse, la clave para combatirlo

Elizabeth Pazmiño 

El cáncer de seno es el cáncer más común entre las mujeres estadounidenses, después del cáncer de piel. Actualmente, el riesgo promedio de una mujer en los Estados Unidos de padecer este tipo de cáncer en algún momento de su vida es de aproximadamente 12%. Esto significa que hay una probabilidad de 1 en 8 de padecer cáncer de seno, además, que hay una probabilidad de 7 en 8 de que nunca padecerá la enfermedad.   

En el 2016, un estudio realizado por Sinai Urban Health Institute (SUHI) y financiado por la Fundación Avon definió que las puertorriqueñas y las mexicanas presentaron los índices de mortalidad más altos de cáncer de seno entre las mujeres hispanas en Estados Unidos. 

La incidencia general de cáncer de seno entre las mujeres latinas en EE.UU. es del 1,03 %, es decir es el tipo más comúnmente diagnosticado y por el que se ha detectado un alto índice de mortalidad, mientras que la de la población femenina en general es del 1,25 %, y la de las blancas no hispanas, del 1,32 %. 

Varios estudios realizados por universidades e instituciones han definido que el cáncer de seno se desarrolla por varios factores como la alimentación, la edad, el peso, el tabaquismo y el historial familiar de la enfermedad. Este último lleva a las mujeres a tomar más en serio el riesgo de tener cáncer de mama, y ser más cuidadosas en sus chequeos.

Marie Elena Cortés es una mujer de 49 años de edad, es testimonio de tuvo que enfrentar cáncer de seno, y como esto le cambio la vida.

 A inicios del 2018, en unos estudios que le realizaron luego de un accidente de tránsito, le detectaron células malignas. Inmediatamente buscó la asesoría y opinión de varios médicos especialistas, además de investigar en grupos de mujeres que han tenido que pasar por las diferentes etapas del cáncer de mama. 

Ella analiza la importancia que tiene que una mujer esté constantemente pendiente de su salud desde el principio, dejando de lado los rumores sin fundamentos que solo nos pueden llevar a mayores confusiones.  

A lo largo de este proceso, que duró solamente 7 meses, Marie Elena ha aprendido el valor del apoyo familiar, el tener fuerza interior que te permita levantarte y seguir luchando ante las adversidades, y sobre todo el prepararse e investigar sobre nuestro cuerpo y los cuidados que debemos tener para mantenernos sanas.  

 1.- ¿Eres la primera mujer con cáncer en tu familia? 

No, es un tema hereditario, familiares por parte de mi madre ya habían tenido cáncer anteriormente,  específicamente 4 tías fallecieron de cáncer (es un índice alto), y por eso yo me cuidaba y me hacía examinar con frecuencia. Me hacía exámenes cada año para estar tranquila.  

En una ocasión, alguien sin experiencia me recomendó que no me hiciera chequeos con tanta frecuencia porque la radiación podría afectarme y despertar las células cancerígenas. Yo hice caso y empecé a chequearme con menos frecuencia, para evitar complicaciones. 

Por supuesto, ese fue uno de los primeros errores que cometí al dejarme llevar por la opinión sin conocimiento de otras personas, y a raíz de eso dejé de hacerme los chequeos anuales a los que estaba acostumbrada.  

2.- ¿Qué fue lo que te hizo cambiar de opinión para que te hicieras el examen en el cual te detectaron el cáncer? 

Tuve un accidente de tránsito y tuve que hacerme unas radiografías, el técnico que me hizo los exámenes me preguntó si me había hecho mamografías, yo respondí que no, por lo que me sugirió que me la hiciera lo antes posible y que no esperara hasta el próximo año, como lo tenía programado.  

3.- ¿Cuándo te diagnosticaron cáncer? 

 El 9 de enero llaman para decirme que los exámenes estaban listos y que necesitaban hacerme una biopsia para descartar el cáncer, porque si habían detectado algo.  

Efectivamente, así fue, el examen dio positivo, tenía cáncer tipo 1. Fue un momento terrible, sentí mucha soledad, hasta cuando reaccioné y decidí que tenía que hablar con mi familia. 

4.- ¿Cómo reaccionó tu familia a todo esto? 

Yo soy madre soltera, y mis hijos desde el inicio fueron mi apoyo, estaban seguros de que todo iba a salir bien, y que iba a lograr mi recuperación. Tomamos las cosas con mucha madurez, y junto con los médicos analizamos el tipo de cáncer para saber qué era lo que iba a necesitar. Fue un proceso duro, pero muy lindo porque nos unió como familia.  

Las recomendaciones del médico eran que me hiciera radiaciones y quimioterapias. Pero quería tener otras opiniones, así que averigüé con otros médicos y consulté a mujeres que habían tenido cáncer tipo 1.  

 5.- Después de haber investigado y obtenido otras opiniones, ¿qué decidiste? 

 La decisión final fue operarme (mastectomía), para eliminar todas las células que podían afectarme más adelante. Puedo decir que estoy segura de que no hay mejores consejos que los de las mujeres que pasaron por esto.  

 6.- ¿Cómo has tomado las cosas después de la operación? 

Todavía es duro para mí cuando veo mis cicatrices en el pecho, pero me di cuenta de que no tener mis senos no es impedimento para sentirme mujer, eso no me hace menos hermosa o bella. Mi forma de ser fue fundamental para recuperarme, la actitud lo es todo, a pesar de que no tenga una parte importante de mi cuerpo.   

El miedo que sientes al enfrentar estas pruebas lo puedes usar a tu favor para llenarte de fortaleza y esperanza, y multiplicar en cosas positivas.  

Ahora, tengo que cuidarme, hacer sacrificios como no comer azúcar o grasa. Todo depende de mí y no descuidarme.  

 7.- ¿Cómo crees que la sociedad asume estos temas?  

Yo creo que no lo toma en serio, hasta cuando le toca vivir esta situación, pero puede llegar a ser muy tarde. Hace falta investigación para estar preparados, si no fuera porque me gusta investigar y tener más de una opinión, pues creo que la historia habría sido otra.  

8.- ¿Cuál es el consejo que compartes con las mujeres?  

Investigar si en la familia hay historial de enfermedades graves para estar al tanto de los cuidados, y buscar siempre más de una opinión especializada o de personas con experiencia en ese tema. 

Los expertos también recomiendan tener alimentación equilibrada para mantener la salud en nuestro cuerpo. En referencia a esto, la  Escuela de Salud Pública TH Chan, en Boston, Estados Unidos (EE. UU.), reveló que las verduras crucíferas, como el brócoli, y las verduras amarillas y anaranjadas pueden ayudar a reducir el riesgo de tener tumores agresivos de esta enfermedad. 

También relacionó el riesgo reducido de cáncer de mama con una mayor ingesta de fibra, pero los beneficios de las frutas y verduras, encontrados durante este estudio, parecen ser independientes de su contenido de fibra, según los investigadores. Esto sugiere que otros componentes de estos alimentos, como los antioxidantes y otros micronutrientes, también pueden ser importantes para reducir el riesgo de cáncer de mama. 

Lo más importante radica en que las mujeres se mantengan informadas, sepan cómo cuidarse y qué hacer para llevar un control de su estado de salud. 

Aquí te dejamos algunas páginas que han especializado su investigación en el cáncer de seno. 

https://www.breastcancer.org 

https://www.cancer.org/es.html  

www.hispanicaccess.org  

 

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