¿Y qué hicimos?

Lizzette Diaz

Las hojas del calendario comienzan a caer rápidamente, como una cascada de agua, sin control y con gran fuerza, acercándonos increíblemente al final del 2018. Desde el pasado jueves todo gira alrededor de estas últimas cinco semanas del año: la música en la radio, los villancicos, la comida, las casas y centros comerciales bellamente decorados, los regalos, las fiestas de despedida de fin de año en las empresas, los juegos de amigo secreto, los planes con la familia, los viajes, las luces iluminando cada rincón por donde pasamos nos envuelve en un letargo colectivo entre delirante e histérico, arropándonos en una bola de nieve que nos empuja entre la euforia y la excitación que encierra el mes de diciembre. Y en medio de este jolgorio colectivo nos dejamos arrastrar por este contagiante ambiente navideño que nos obnubila y nos desconecta de la realidad hasta que escuchamos una tenue vocecita en nuestro interior que va subiendo su volumen hasta que comienza a gritar: para, detente, analiza, piensa…

Entonces queremos ahogarla ocupándonos más de lo normal, tratando de apabullar sus gritos con el desorden general y haciéndole caso omiso a sus alaridos que nos dicen: tómate un minuto y planea. Aquí estoy yo. Deteniéndome y pensando ¿Qué hice este año?, una pregunta que quiero trasladarte a ti, no para que te frustres y comiences a pensar en todo lo que no hiciste o te enfoques en lo que dejaste de hacer, sino para alertar a tus sentidos para que se alineen y se concentren en lo que harás de ahora en adelante.

Como es tradicional en diciembre solemos hacer una larga lista de propósitos que queremos cumplir el siguiente año, el problema es que apenas termina la euforia del 31 de diciembre, terminamos poniendo la lista en el olvido y por consiguiente archivándola en nuestra memoria. Sin embargo, hacer un análisis justo ahora, antes de que se inicie la primera semana de diciembre, sobre lo que logramos en el año que está a punto de terminar, puede cambiar nuestra perspectiva y también nuestro enfoque.

Determinar lo que hicimos y qué nos faltó es fundamental para establecer las nuevas metas tanto en la parte personal como profesional. Un poco de planeación sería lo ideal. Comienza por buscar un calendario para el 2019 y marcar las fechas claves para tu negocio y familia. Bloquea las que son importantes para ti e inicia una serie de estrategias por trimestre. También es muy útil agendar tu día a día. Iniciar con planes semanales, por ejemplo. Si tus niños entran a la escuela a las 8:30 am y salen a las 4:00, entonces tienes unas siete horas para trabajar sin interrupciones, después de eso sería un milagro, porque me imagino que ellos tendrán actividades extracurriculares que demandarán tu tiempo para poderlos transportar. Establece cuánto duran ellos en esas actividades y aprovéchalas, para hacer ejercicios, por ejemplo o leer un buen libro, ya regresando a casa, hacer la comida y preparar todo para el día siguiente. Planea lo que vas a cocinar semanalmente para que no te haga falta nada y no tengas que ir a última hora al supermercado o tengas que cambiar el menú que habías planeado. Trata de levantarte a las 6:00 am, dedica unos 20 minutos a tu parte espiritual y a partir de las 6:30 concéntrate en las tareas del hogar: desayuno, lavado de ropa, alistar a los niños para la escuela e incluso adelantar la cena. Verás que antes de lo que te imaginas todo estará listo para que tu jornada laboral comience a las nueve en punto.

Para esto debes dedicar un día a la semana (seguramente los lunes) a planear lo que vas hacer, pero si ya tienes un plan trimestral, las cosas fluirán más fácilmente. Ponte metas pequeñas que puedas alcanzar semanalmente, y al final podrás disfrutar de una meta grande. Revisa tus redes sociales en tiempos específicos, pon una alarma para no pasarte de allí, escribe tus correos al comenzar el día y dedica un par de horas a las llamadas a tus clientes para agendar citas (por horarios y áreas para no perder el tiempo). Si haces de estos sencillos pasos una costumbre, te darás cuenta de lo mucho que el tiempo te puede alcanzar para alcanzar las metas que te propones. Cuando nos levantamos sin un norte y sin una agenda, entonces créeme los días pasarán tan rápido que no alcanzarás a hacer nada y tendrás un nuevo año lamentándote, como ahora, de lo que no pudiste hacer y del tiempo que nunca te puede alcanzar. Duerme temprano, haz ejercicios, come sano y vive feliz, no es fácil, nadie lo ha dicho, pero como tú, estoy empezando mi entrenamiento para no perder el control de mi tiempo en el 2019. Feliz semana!

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