Jay Rojas llevando su salud a otro nivel

La muerte de su papá a causa de un cáncer en el esófago, siete años después de haber pasado por un pre-infarto cambió totalmente la misión de la vida de Jay Rojas, un doctor quiropráctico colombiano, quien dejó a un lado su carrera como administrador de empresas, para dedicarse cien por ciento al estudio de la medicina, pero desde una perspectiva más sana y natural. “Recuerdo que mi hermana me llamó de Cali para decirme que mi papá estaba vomitando sangre. Yo tomé el primer avión a Colombia y cuando llegué el panorama no podía ser más devastador, papá estaba grave, hospitalizado y en manos de tres especialistas, uno de ellos un oncólogo quien nos confirmó el estado avanzando del cáncer de esófago que tenía. Al preguntar lo que había pasado, me explicaron que debido a todas las medicinas que estaba tomando a causa de su problema cardíaco, sumado a una mala alimentación y una vida sedentaria, habían sido el detonante de la enfermedad”, recuerda.

Fue precisamente este doloroso episodio en su vida familiar, lo que desencadenó la pasión de Jay Rojas por el tema de la salud. “Parecía una locura lo que estaba haciendo, vendí todo para empezar de nuevo. Realmente como administrador de empresas yo hice buenas inversiones, económicamente me iba muy bien, pero vino esto de mi papá y a eso se le sumó el desplome del sector de bienes raíces, entonces tomé la decisión de estudiar nuevamente. Siempre amé la medicina, pero por cuestiones económicas no pude hacerlo. Tras haber sido escogido como el voluntario del año en el Hospital Metodista, me gané una beca para estudiar enfermería y allí estuve trabajando por tres años en áreas como urgencias, cuidados intensivos y terapia física, pero vi como los enfermos no mejoraban, solo les daban medicinas en cantidades astronómicas, pero nadie les hablaba sobre su alimentación o la importancia del ejercicio; así que pensé, no puedo seguir mi vida sin cumplir la misión por la que estoy aquí, de tal modo que después de haberme graduado como administrador de empresas y obtener una licenciatura en biología me inscribí en la escuela de medicina quiropráctica”, explica con pasión.

Fue precisamente durante sus estudios en la universidad donde decidió que quería enfocarse en el sistema nervioso el cual controla todas las funciones del cuerpo.

Cambiando el estereotipo

Para Jay cambiar el estereotipo de lo que nosotros consideramos es la salud se ha convertido en un reto diario: “Durante mis charlas siempre les digo, que hay que cambiar esas limitaciones mentales que nos hacen creer que nosotros vamos a heredar las enfermedades de la familia, resignándonos a esperarlas. Quiero que sepa que solo hay un 10% de probabilidades de que eso se herede, el 90% son sus hábitos alimenticios, necesitamos romper con esa programación errónea, para evitar esas enfermedades. Hay que hacer pequeñas elecciones todos los días. Levantarnos media hora más temprano para hacer ejercicios y cambiar la hamburguesa por una ensalada”, indica.

Su misión

Pocas personas tienen tan clara su misión en esta vida como Jay “sé que mi misión es ser el faro que alumbra el camino en la vida de los seres humanos para ayudarlos a desarrollar todo su

potencial tanto en la parte física, como emocional y mental. Soy un hombre muy espiritual, no religioso, soy un convencido que Dios nos ha creado con un propósito y yo estoy allí para ayudarles a cumplirlo”, indica este joven profesional que se ha convertido en un conferencista a nivel nacional de charlas sobre salud y cuidado personal.

Una dura historia

Jay es sin duda un gran ejemplo de superación personal. De la mano de una tía ciudadana americana, viajó a Tijuana (México) cuando solo tenía siete años, para llegar a los Estados Unidos con un “coyote”. “Veníamos 23 en el viaje cuando llegó migración. Solo seis logramos pasar tras caminar durante dos días por el desierto, alimentándonos con dos botellitas de agua.

Después de semejante aventura, fui recibido de este lado por la hermana de mi papá, quien nunca tuvo que ver conmigo hasta que cumplí los 13 años cuando finalmente me dio la residencia, justamente el año de la amnistía del entonces presidente Ronald Reagan. Inmediatamente viajé a Colombia para reunirme con mi mamá.

En Cali terminé mi secundaria y mis estudios de administración, pero debido a las pocas oportunidades profesionales que ofrecía el país regresé a los Estados Unidos”, recuerda.

Hoy en día Jay Rojas tiene dos hijos, una joven de 22 y un niño de 9 años y acaba de inaugurar una nueva clínica en Katy, Cinco Ranch Family Wellness, mientras continúa viajando por el país dictando conferencias y concientizando a la comunidad a través de Jay Rojas Health.

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