El Hambre y las emociones

¿Sabes a que se le denomina “hambre emocional”?

Cuando comemos desde la emoción, no hay razón que pare el hambre, vas abres la nevera y como robot empiezas a comer sin parar, como si tuvieras tres estómagos para digerir y 4 cerebros pensando en solo comer.

¿Cuántas veces has sentido estrés, preocupación o ansiedad?, ¿cuántas de esas veces, comiste solo para sentir alivio?

Pues resulta que, muchas veces, los malos hábitos alimenticios son consecuencia de la ansiedad que nos conduce a comer de manera compulsiva, al punto, que en ocasiones terminamos comiendo inconscientemente, alimentos que generan adicción como las harinas procesadas y los azucares.

Cuando nos referimos al Hambre emocional, lo identificamos con ese estado en el cual la persona come sin tener hambre de manera real y objetiva.

Muchos de nosotros, se ha refugiado en la comida, haciéndolo de manera habitual e imparable buscando una sensación de placer único y exclusivo que nos lleva a hacer depender nuestra satisfacción y necesidades emocionales del comer. La persona siente que necesita comer, aunque realmente no tenga hambre, para poder satisfacer “algo” que le está perturbando. Y ese “algo” se traduce en un conflicto emocional que no está resolviendo de forma adecuada, por tanto, el sujeto come para saciar unas necesidades emocionales y no físicas.

S Í N T O M A S

  1. Aparición constante de debilidad
  2. Intensa necesidad de comer.
  3. Dificultad para controlar las ganas de comer.
  4. Sensación de un “algo” que se traduce como vacío en el estómago.
  5. En el corto plazo, se siente placer al comer.
  6. Superada la sensación de placer, vuelves a sentir esa ansiedad por comer, seguido de remordimientos y sensación de culpa.
  7. Se busca canalizar esa emoción de ansiedad o frustración a través del acto de comer  (asumiendo  que tenemos hambre)

T E S T 

Una forma de saber si estás comiendo emocionalmente, es dando respuesta a las siguientes oraciones con un SI o NO.

Se trata, de un test profesional y puede ayudarte a identificar el problema.

  1. No puedo controlar mis ganas de comer al ver buena comida.
  2. Una vez que comienzo a comer, no puedo parar de hacerlo.
  3. No tengo fuerza de voluntad ante la presencia de comida poco saludable y postres.
  4. Al aparecer la imagen de comida en el cerebro, siento la necesidad de comer.
  5. Es frecuente sentirme culpable por haber comido demasiado.
  6. Continuamente tengo pensamientos de preocupación sobre comer o no comer
  7. Hay algunos días en los que no puedo pensar en nada más que en comida
  8. La comida esta siempre en mi mente.

Si más de la mitad de tus respuestas son afirmativas, padeces hambre emocional.

T É C N I C A   D E   C O A C H I N G

  1. Compra un cuaderno y agrégale en la portada, una fotografía que proyecte tu peso ideal.
  1. En la primera hoja, escribe la siguiente oración: Hoy (Fecha) me cuesta aceptar que he comido: (Colocas todos los alimentos que has comido en el día).
  1. Describe que estabas haciendo antes de sentir el impulso de comer. Qué es exactamente lo que te motivó el impulso de comer.
  1. Escribe de manera especifica:

             Lugar: ¿En dónde me encuentro?

             Tiempo: ¿Qué hora es?

             Estado emocional: ¿Cómo me siento?

             Sensación de hambre: ¿Tengo hambre o no tengo?

             Personas a tu alrededor: ¿Quién está a tu alrededor?

      Acción inmediata anterior: ¿Qué estaba haciendo previo a ese momento?

  1. Escribe TODO lo que has comido durante todo el día, súmalo en tu mente, desafía a tus pensamientos y a tu hambre emocional.
  1. Distrae tus pensamientos haciendo una actividad que te guste, que te de la sensación de recompensa, como bailar, cantar o cualquier actividad que te compense.
  2. Pon tu reloj para comer, cada 4 horas una comida saludable, de manera que no sientas esa necesidad de comer sin parar.
  3. Cuando sientas el impulso de comer, activa en el cronómetro 5 minutos. Mientras pasa el tiempo, haz actividades que distraigan tu pensamiento:
  4. Escucha 2 canciones que te gusten mucho.
  5. Llama a un amigo.
  6. Respira profundamente (6 veces de manera lenta y contando de manera regresiva)
  7. Camina.
  8. Realiza cualquier actividad que te haga sentir que te estás recompensado.

Anímate a disfrutar del camino para mejorar tu bienestar emocional.

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