¿Acostumbras ejercitar tus emociones?

¿Puedes regular tus emociones o ellas te regulan a ti?

¿Te has preguntado, para qué ser: inteligente emocional?

¿Te ha pasado, que vives en piloto automático?  Vas del trabajo a la casa, del colegio al trabajo, llegas y te dices ¿Ya llegué y no se cómo?

Está manera de vivir en automático, hace que pierdas la conciencia de lo que haces, y con ello, el manejo de las emociones, lo que se traduce en personas con estrés y ansiedad. Al cabo de poco tiempo, dejamos el timón de nuestra vida a merced de las preocupaciones, y en ocasiones solo nos percatamos, cuando nuestro cuerpo nos habla en forma de enfermedad (migraña, problemas gastrointestinales, tensión muscular, agotamiento físico y mental, etc.).

Algunas personas, toman estas alarmas del cuerpo como irrelevantes y comienzan a luchar contra los síntomas sin tratar la causa, evitando las situaciones, personas o pensamientos que provocan las emociones, por miedo a abrir esa “caja de pandora” que se llama conflicto emocional.

Daniel Goleman, padre de la denominada inteligencia emocional afirma que: ¨Las emociones perturbadoras y las relaciones tóxicas han sido identificadas como factores de riesgo que favorecen la aparición de algunas enfermedades¨. De allí, la importancia del tema de las emociones que nacieron y vivirán con nosotros por siempre.

Ser inteligente emocional, se refleja en la habilidad de conocer, comprender y manejar las emociones propias y las de los demás, tomando control de ellas para bajar el nivel de estrés y preocupación excesivos, al tiempo, de presentar respuestas más adaptativas a situaciones difíciles.

Tener sabiduría emocional es sentir cada emoción en su justa dimensión, lo contrario a lo que muchos creen, que es dejar de sentir las emociones, esto se debe, a nuestra influencia cultural, social y familiar que nos enseña desde pequeños una serie de creencias, tales como: ¨Las personas valientes no lloran¨, ¨Disgustarse es malo¨, hasta llegar al punto que reírse en exceso molesta y pasa por irrespeto para personas con autoridad como padres, maestros o abuelos. Tales enseñanzas, nos llevan a reprimir las emociones y a negarlas cuando las sentimos, generando en nosotros malestar emocional.

¿Qué nos permite la sabiduría emocional?

  • Tomar decisiones acertadas en momentos de crisis.
  • Funcionar desde la consciencia y no desde la inconsciencia.
  • Enfrentar las situaciones, en vez de evitarlas.
  • Crecer hacia el éxito personal, profesional y familiar, en virtud de un desarrollo integral como ser humano (mente – cuerpo – espíritu)

En fin, la sabiduría emocional nos sirve, para reencontrarnos con nuestras emociones naturales y que éstas puedan cumplir su función, por ejemplo:

La tristeza, nos permite reencontrarnos con nuestro ser interior desde el dolor, para así poder recuperarnos.

El miedo, nos protege ante el peligro.

La ira, es esa fuerza interior que bien canalizada, nos ayuda a vencer obstáculos.

La alegría, con su poder sanador, hace que nuestra vida sea mas fácil.

Muchas veces pasa que, al no tener la capacidad para leer nuestras emociones, o eso que llamo “saber emocionarse”, hace que tengamos más conflictos, menos control y ausencia en la capacidad para evitar problemas en la vida diaria.

Esto nos debe motivar a preguntarnos ¿Qué me pasa exactamente, porque estoy de “mal humor” “triste” o “frustrado”?

No permitas que el dolor momentáneo, se convierta en sufrimiento.

Que el miedo, se transforme en ansiedad.

Que la tristeza, se transforme en depresión.

Que la rabia, se transforme en resentimiento.

Que la alegría, te la arrebate el apego a lo tóxico.

La sabiduría emocional, te lleva a recuperar la energía que permite sanar tu mente, y con ello, nuestro ser interior.

María Alejandra Fuentes
psicóloga/coach
IG: @soypsicomariale

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