A propósito de la celebración del Mes de la Herencia Hispana

Lizzette Diaz

Comida, música, folclor, lenguaje, arte e historia, estos son algunos de los componentes más importantes que hacen parte de la celebración del Mes de la Herencia Hispana, institucionalizado hace más de 30 años en los Estados Unidos por el entonces presidente Ronald Reagan. Que los americanos le hayan dedicado un mes completo a celebrar nuestra herencia, pero sobre todo el impacto que nuestra comunidad ha hecho en la cultura americana no solo es un honor, sino también un compromiso.

Del 15 de septiembre al 15 de octubre, todas las escuelas, universidades e instituciones gubernamentales deben, por ley, homenajear nuestras tradiciones y resaltar los hechos más importantes de nuestra historia, el tema es que, pese a la importancia de esta celebración, nosotros los hispanos, los homenajeados, no valoramos lo que esto significa y mucho menos tomamos conciencia de la gran responsabilidad que este mes nos crea como parte de esta comunidad multicultural.

Lo primero es que muchos, al llegar a los Estados Unidos, dejan de sentirse orgullosos de sus raíces, les entra una especie de “vergüenza cultural” y lo primero que hacen es tratar de borrar el español de sus vidas, ya no quieren hablar el idioma materno y mucho menos enseñárselo a sus hijos, ni qué decir de inculcarles el valor de nuestra comida, bailes, arte y tradiciones. ¿Eso para qué, si ya vivimos en Estados Unidos? Es la hueca y vana respuesta que te dan, sin detenerse a pensar en el gran regalo que le pueden pasar a sus generaciones venideras que tienen la ventaja de crecer sanamente entre dos culturas.

Es increíble como tontamente dejamos que nuestros hijos pierdan nuestro idioma. Es irónico ver cómo mientras millones de americanos tratan de aprender español y pagan por clases privadas para ellos y sus hijos, nosotros que lo traemos, evitamos a toda costa que nuestros hijos lo hablen porque “se van a atrasar con el inglés”. ¡Excuse me! ¡Que atrasarse ni qué nada! Los atrasados somos nosotros, los adultos, quienes le pasamos nuestras limitaciones a los hijos. Científicamente está comprobado que un niño hasta los 6 años de edad tiene la capacidad de aprender, fluidamente, hasta seis idiomas al mismo tiempo, pero como nosotros, de adultos, somos incapaces de hacerlo, entonces pensamos que ellos también lo son, y les cercenamos esta maravillosa oportunidad desde nuestra incapacidad. ¡En Estados Unidos, los niños van a aprender inglés sí o sí! Es mentira que se van a atrasar porque hablen español, qué absurdo.

Pero si no lo aprenden entonces sí que se van a quedar relegados, pero en el campo laboral cuando crezcan, porque en un estado como Texas, por ejemplo, el tercero con mayor población hispana en los Estados Unidos, hablar, leer y escribir español, se convierte en una ventaja competitiva de primera mano. Por favor deje de pensar en tonterías y hacer juicios erróneos desde su propia ignorancia, eduque a sus hijos para que amen lo que usted es, de dónde usted viene, de dónde son sus raíces, de esa herencia intangible que los americanos celebran con tantos bombos y platillos y de la que nosotros nos avergonzamos. Cuantos Jiménez, González, García o Rodríguez nos encontramos por todas partes y cuando les hablamos en español lo primero que te dicen “I’m sorry, I don’t speak Spanish”. Es cierto, muy cierto, que hace 60 o 70 años hablar español en Texas era casi un pecado, pero eso ya pasó, quedó atrás, hoy en día hablar varios idiomas es una necesidad. Con un mundo globalizado, los idiomas se convierten en tu mejor aliado para lograr el éxito en tu vida profesional. Solo en Houston se hablan cerca de 75 idiomas, por eso somos la ciudad de mayor diversidad cultural en el país, por encima de New York y todavía me viene a decir: “es que mi chamaco no quiere hablar español”. Es que no se trata de que quieran o no, se trata de que usted sea más inteligente que ellos y les demuestre la importancia de hacerlo.

Seamos más bien, multiplicadores de este maravilloso castellano que nos regaló Cervantes y que es la segunda lengua más hablada del mundo después del mandarín. ¿Hello? El inglés es el tercer idioma más hablado, ¿cómo te parece? Honrar el mes de la Herencia Hispana es enseñarles a nuestros herederos directos a amar nuestro idioma y las tradiciones con las que nacimos, sin que eso signifique que dejemos de asimilar la cultura que nos acoge, solamente que le sumemos una cultura más a lo que ya somos.