Buscando ser felices… ¿Sin problemas?

El Facebook tiene cosas grandiosas, como por ejemplo recordarte hechos, personas, momentos, acontecimiento o situaciones del pasado que alguna vez compartiste. Este fin de semana hizo algo maravilloso por mí, me recordó esta poderosa frase que quiero compartir una vez más con ustedes ¨la felicidad no es la ausencia de problemas, es la capacidad de mantenernos en paz en medio de los problemas¨, ¿profundo cierto?

Esta vez quise analizar un poco más lo que etimológicamente significa la palabra felicidad que se ha convertido en objeto de miles de estudios a lo largo de la historia del hombre, que siempre busca conseguir la felicidad.

De esta manera me encontré con esto ¨el origen de esta palabra proviene del latín felicitas, que se traduce como fértil¨ y continúa diciendo ¨la felicidad es un estado de ánimo que supone una satisfacción. Quien está feliz se siente a gusto, contento y complacido, pero este término es muy relativo, hasta tal punto que no existe un índice de felicidad o una medida que te haga suponer que una persona es feliz¨.

Desde el punto de vista biológico se ha comprobado que la felicidad estimula el sistema límbico, por ello al sentirnos felices nuestras defensas suben y somos menos propicios a enfermarnos.

El ser humano suele sentir felicidad cuando alcanza sus objetivos y logra solucionar los distintos retos que enfrenta en su vida cotidiana, al no lograrlos se produce una frustración, que no es más que la pérdida de la felicidad. Las personas que se sienten autorrealizadas y plenas, son científicamente más serenas y estables, ya que logran un equilibrio entre sus cargas emocionales y las racionales, permitiéndoles tomar decisiones más asertivas ante cualquier eventualidad que amenace su felicidad.

Me encantó volver a pensar en este tema de la felicidad, asociada con el éxito y en la mayoría de los casos con las posesiones materiales, las grandes sumas de dinero que podamos tener en el banco o el reconocimiento público de lo que hemos logrado, pero si se dan cuenta, en ninguna de las definiciones anteriores la felicidad tiene que ver con estos factores externos. En resumidas cuentas, la felicidad sigue siendo una decisión profundamente personal, intrínsicamente relacionada con tus valores, el amor por ti mismo, tu autoestima y los estándares con los que puedes definir si eres feliz o no.

En un mundo tan inmediato en el que vivimos, donde constantemente nos estamos comparando con lo que vemos en las redes, lo que muestran los medios de comunicación, los ¨influencers¨ y la vida digital, nuestra medida de felicidad ha ido escalando posiciones económicas, alejándose de las espirituales y humanas. Estamos plenamente convencidos que todas las personas que admiramos y seguimos son felices porque tienen dinero y como tienen dinero, no tienen problemas. Creemos que el dinero soluciona todo y nos desbocamos en conseguirlo de cualquier forma, creyendo que las cosas materiales llenarán nuestros vacíos y no es así. El dinero es un factor que ayuda a resolver muchos de tus problemas, pero no es la felicidad. Todos tenemos problemas, sin embargo, no son los problemas los que determinan tu decisión de ser feliz o no, sino tu capacidad de enfrentarlos y resolverlos. Conozco un par de personas que están pasando por situaciones realmente difíciles, desde el punto de vista económico, familiar, de salud, pérdida de seres queridos, etc., y sin embargo, son personas felices. ¿Cómo lo hacen? Entendiendo que hay situaciones que se escapan de su control y que ante las eventualidades tienen dos opciones: o se amargan la vida y la de quienes los rodean con resentimientos y frustraciones que los lleven a una infelicidad absoluta o simplemente, le cambian el suich a su mente, y deciden aprovechar este momento doloroso para fortalecer su espíritu, llenarse de esperanza, encontrar maneras creativas de salir a flote de esta situación e incluso ser voces que inspiran a los demás a no detenerse cuando la vida pareciera los está poniendo a prueba para ver si pasan el examen final.

Todos tenemos problemas: pequeños o grandes, a los cuales hay que darles las gracias porque finalmente se convierten en oportunidades de crecimiento, autoanálisis, replanteamientos y toma de decisiones que nos ayudarán a crecer y a entender que la felicidad no es la ausencia de problemas, sino la capacidad de mantenernos en paz para solucionarlos. ¡Feliz semana!

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