El doloroso salto de la zona de confort

Lizzette Diaz

Para crecer hay que hacer muchas cosas, empezando por una a la que casi todos le tenemos miedo: el doloroso salto de la zona de confort. Me preguntarás ¿porqué doloroso? Explicarlo puede ser muy fácil, lo difícil es hacerlo, porque te verás en la imperiosa necesidad de dejar a un lado todo lo que implica estar cómodo a donde te encuentras en estos momentos para ir por más, o sea, te tienes que mover y esos movimientos traerán consigo un sinnúmero de consecuencias.

Hace algún tiempo estuve asistiendo a una conferencia donde se abordaba el tema. En esos momentos sabía que me tenía que mover y empecé a sentir miedo porque estaba plenamente consciente de lo que me estaba impidiendo crecer, tenía demasiadas cargas encima con las que ya no estaba a gusto, pero romper con ellas y dejarlas a un lado resultaba difícil. A medida que el tiempo pasaba la sensación de brincar era imperativa y me fui preparando lentamente para dar el salto y comenzar a asumir las consecuencias que estaba segura, mi decisión traería.

No ha sido nada fácil. Crecer ha significado para mi tener que desprenderme de muchas cosas, incluyendo viejas amistades, maneras de hacer las cosas, horarios de trabajo, creación de nuevas oportunidades, terminación de proyectos infructuosos, larguísimas jornadas laborales, muchas equivocaciones y también aciertos, inmiscuirme en nuevos mercados, asumir nuevos retos, aprender a decir no, a eliminar los miedos de mi cabeza, a sacrificar tiempo en familia y con amigos, en fin, dar el salto es algo que todavía está generando muchas consecuencias, la mayoría de ellas muy positivas, aunque no dejan de haber algunas circunstancias dolorosas y nefastas, de quienes en su momento, no entendieron mis decisiones y las razones para tomarlas. Pero ni modo, ese es el precio que hay que pagar, para el que está dispuesto a alcanzar sus metas.

Al mirar con calma hacia atrás, voltear el espejo retrovisor y ver mi vida hace tres o cuatro años, me encuentro con una Lizzette totalmente diferente. Guauuu, ni yo misma me la creo. No cabe duda de que tenía que hacerlo o de lo contrario hubiera sido traicionarme a mí misma, a mis deseos y sueños, a mis metas y anhelos y al clamor que salía dentro de mi corazón y mente que me lo reclamaban. No había opción y desde entonces moverme ha sido un reto que asumo diariamente con amor. Quienes me conocen saben que nunca estoy quieta, es un hábito para mí. Explorar es la única manera de conocer los nuevos caminos y descubrir nuevos senderos para hacer negocios, crecer profesionalmente y darle un aire a la familia y amigos, pues ellos también se benefician abundantemente de los atajos que encuentro en esta carrera llamada vida. Hoy en día, pese a los momentos dolorosos que he vivido en este proceso, estoy más que satisfecha por haberme atrevido a dar el paso, donde el amor e incondicional apoyo que me han brindado mi esposo, mis hijas, mi familia y los buenos amigos que siguen allí, aunque muchas veces los descuido, ha sido fundamental.

Seguramente a ti ya te ha pasado, has tenido que enfrentar los cambios y establecer rutinas diferentes y si no lo has hecho te ánimo a que lo intentes. En el camino irás encontrando las claves que te llevarán a donde tienes que ir. Libérate del miedo, dale rienda suelta a tu pasión y desabróchate el cinturón que te impide mover. No pasará nada. Lo peor que pueda suceder es que no funcione, pero por lo menos lo intentaste o descubriste una nueva manera de no hacer las cosas. Si no te equivocas no creces. Si no te equivocas no avanzas, sino te equivocas te vuelves inerte. Los años pasan a toda prisa y la única manera de actuar es ahora. Respira profundo y ármate de valor que mientras escuches tu corazón y sigas tu pasión nada puede ir mal. Aférrate de la gente buena que te apoya y despréndete del que te diga que no, escúchate tu y disfruta el viaje, al final vas a estar super agradecido por cada momento que te tocó vivir, siempre para crecer, ser mejor ser humano y aprender a valorarte.