¡Quedándome en casa, no puedo parar de comer!, ¿hambre o ansiedad?

Comer es una conducta que libera numerosos neurotransmisores que nos hacen sentir bien, como la dopamina. Por lo que, aunque después de comer pueden aparecer sentimientos de culpabilidad, la recompensa y la sensación de bienestar inmediata que nos da la comida, ayudan a disminuir la emoción de angustia que provoca la ansiedad.

Aquí te dejamos algunos consejos que te pueden ayudar con la ansiedad:

Realiza tus 3 comidas completas y complementa con snacks. Hacer dieta no significa que tienes que morir de hambre, sino comer adecuadamente, respetar los horarios y no dejar pasar mucho tiempo entre comidas.

Toma líquidos en abundancia. Un buen aporte diario de agua (2 a 3 lt) nos ayuda a sentirnos saciados y a eliminar toxinas. En ocasiones el no estar hidratados adecuadamente nos puede llevar a confundir hambre con sed, así que asegúrate de consumir suficiente agua durante el día.

Date tu tiempo para comer. Hay que intentar comer sin prisa, sin distracciones, relajado y sentado a la mesa, masticar bien (de esta manera haremos mejor la digestión) y tomarse al menos 30 min.

Evita tener tentaciones a la mano. Cuando vayas al súper lleva una lista de lo que necesitas y únicamente compra lo que hayas apuntado, esto evitara que compres comida chatarra y la tengas a la mano en casa.

Realiza actividad física y ejercicios de relajación. Además de los múltiples beneficios que tiene sobre la salud, la práctica regular de ejercicio físico tiene un efecto beneficioso sobre la ansiedad y mejora del estado de ánimo.

Distrae tu mente. Busca alguna actividad que disfrutes y te relaje. El mantener ocupada tu mente evitará que tengas ese deseo incontrolable de comer.

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