Todo bajo control

Lizzette Diaz

“No te apures Lizzette, todo está bien, Dios tiene todo bajo control”. Con una serenidad increíble y totalmente convencida de lo que me decía Myrna intentaba calmar mi ansiedad el pasado fin de semana durante el evento que realizamos por primera vez en Katy en conjunto con la Asociación de Caballistas de Paso Fino de los Estados Unidos. La responsabilidad era enorme, eso siempre lo supe, pero faltando pocos minutos para comenzar este reto de dos días, una extraña sensación comenzó a invadirme. Estoy acostumbrada hacer eventos, pero esta sensación era diferente, supuse que era porque en esta oportunidad no estábamos solos, sino que había que responder a alguien más y, además, nos habíamos hecho el compromiso de recoger juguetes para los niños de Colombia y Venezuela y me preocupaba que no pudiéramos cumplir. Sin embargo, por un momento me deje llevar por el estrés y me olvide quien realmente tenía el control.

Cuando Myrna me lo recordó fue como si algo mágico comenzara a ocurrir. Cerré los ojos por un momento, ella se puso a orar con otras dos chicas del equipo que nos ayudó durante los dos días e increíblemente todo comenzó a fluir. Los juguetes comenzaron a llegar, con la gente que no se quería perder este evento familiar, al final recogimos casi 400 regalos, el 40% de la meta que nos habíamos propuesto y muchos otros que no alcanzaron a llegar los vamos a recoger, pero la lección en medio de este suceso era otra: recordar quien tiene el control de nuestras vidas.

A menudo nosotros nos olvidamos quien tiene el control sobre nuestras vidas. Tenemos dos opciones: pensar que estamos solos y que la carga se haga más pesada o realmente entender que cuando tenemos fe, no estamos solos, que Dios tiene el control y que a Él hay que entregarle nuestro peso. No es fácil, nadie lo ha dicho, pero realmente se hace más llevadero cuando logramos poner todo en sus manos y soltar. La vida es muy corta, eso lo vemos todos los días, cuando muere un amigo, cuando pasa un accidente, cuando vemos crecer a nuestros hijos, cuando nos damos cuenta que el cabello se nos pone blanco, cuando miramos hacia atrás y nos damos cuenta que el tiempo ha pasado tan rápido que cada día que vivimos es un regalo. Hoy quiero darle gracias a Myrna por centrarme otra vez, por recordarme que Dios tiene bajo control, que nosotros somos solamente el instrumento que usa para hacer su voluntad y permitirnos ayudar a otros a través de nosotros. Gracias Myrna, por tu fe, por lo que me recordaste en esos pocos minutos.

Las últimas semanas han sido una completa locura para todo nuestro equipo, salimos de un evento gigante para entrar a otro, que implicaba un nuevo reto, porque ser su primera versión y en ese devenir de actividades que nos absorben el tiempo completo, por momentos nos olvidamos que todo cuanto hagamos, si lo ponemos en manos del creador, y nos dejamos guiar por El, resultará de la mejor manera para nosotros, ya sea porque fue un éxito o porque las cosas no se dieron como esperábamos, lo cierto es que cada lección aprendida, siempre será un regalo divino para ayudarnos a crecer como seres humanos, para no repetir los errores.

Recordar el que todo lo tiene bajo control fue mi mejor regalo del fin de semana. Todo lo demás, el evento, la gente, los regalos, la comida, los voluntarios, las ventas, los espectáculos, los ganadores, fueron un resultado maravilloso de la gestión que Dios hizo con nosotros. Hoy quiero darte este regalo a ti también. Recuerda quien tiene todo bajo control. En estos momentos, cuando todo parezca gris, cuando todo parezca obscuro y creamos que no hay salida, soltemos nuestras cargas y recarguemos en quien si puede ayudarnos. ¡No te digo que te acuestes en la cama esperando que venga un milagro para resolverte todos tus problemas, No! Hay que actuar para resolver, pero sin miedo, con la fe puesta en que no estás solo y que tienes la ayuda extra del de arriba que nunca nos desampara. Recuerda: Dios es un ser de amor, no importa cuántas veces te hayas equivocado o le hayas fallado a los demás, mientras tu corazón esté dispuesto a escuchar, perdonar y comenzar otra vez, nunca te desamparara. Animo y feliz inicio del mes más feliz del año. Bendito diciembre!